miércoles, 30 de octubre de 2024

Escenarios de futuro para la regionalización en la UdeA.

Natalia Gaviria Gomez                        Juan Camilo Villegas Palacio           

                        Juan Carlos Amaya Castrillón               John Freddy Duitama Muñoz

El Programa de Regionalización de la UdeA se fundamenta en la necesidad que tenemos como país de disminuir la inequidad y cerrar las brechas existentes entre las regiones y la capital. Para mejorar su impacto y optimizar el uso de las capacidades existentes, se requiere de tres factores claves: 1) Definir proyectos educativos institucionales para cada subregión que se articulen con la visión de futuro construida en y desde cada territorio. 2) Desarrollar una estrategia coordinada y conjunta entre el SENA, el Politécnico Jaime Isaza Cadavid, el Tecnológico de Antioquia, la Institución Universitaria Digital de Antioquia y la UdeA y 3) Lograr el compromiso financiero de las entidades territoriales de todo nivel involucradas.

Las cifras que se conocen del Programa de Regionalización de la UdeA evidencian que la estrategia de crecimiento desarrollada nos ha llevado, especialmente en la última década, a la presencia de pocos estudiantes en los programas mientras que los gastos de funcionamiento crecen de año en año. Entre 2015-2023, los costos de las horas cátedra -a precios constantes- se han incrementado en un 68,08%, aunque los matriculados solo han incrementado un 19,38% y para el semestre 20024-II, el promedio de estudiantes por programa no supera los 60 en ninguna sede. Esta situación nos plantea la necesidad de reflexionar sobre el modelo que se ha implementado antes de pensar en definir nuevas sedes o en crear nuevos programas; es urgente reorientar el rumbo para lograr efectivamente una mayor cobertura, un mayor impacto en el territorio y para que sea sostenible financieramente en el tiempo. 

La educación enfrenta grandes retos en estos inicios del siglo XXI. Se requiere innovar en los métodos y modalidades de enseñanza, así como sacar provecho de las facilidades que hoy brindan las TIC y la Inteligencia Artificial. El continuo cambio en las profesiones y los oficios demandan la permanente actualización de los egresados de todas las profesiones. Los retos que plantea la crisis ambiental plantea la necesidad de profesiones pertinentes en uno de los países con mayores potencialidades y vulnerabilidades ambientales. Por su lado, el Objetivo de Desarrollo Sostenible 4 se traza como meta la educación inclusiva, equitativa y de calidad, y el promover oportunidades de aprendizaje a lo largo de la vida para todos. 

Los cambios demográficos plantean nuevos retos. El Laboratorio para la Economía de la Educación de la Universidad Javeriana evidencia cómo el fenómeno de menores nacimientos en el mundo se refleja también en Colombia e impacta el sistema educativo. En el año 2023 se registró la cifra más baja de nacimientos en Colombia de los últimos doce años. Por otro lado, en el 2023 la matrícula en educación preescolar, básica y media tuvo una caída del 1,9% con respecto al 2022 siendo la reducción más alta de los últimos años. En los últimos seis años, 6.263 sedes educativas han cerrado en el país en donde el 39,1% son privadas y el 60,9% son oficiales; esta cifra representa cerca del 12% con relación al universo de sedes educativas. 

A partir del 2020 el Instituto de Estudios Regionales de la UdeA ha realizado una serie de estudios para fundamentar la apuesta estratégica de la Universidad en los territorios, uno de ellos es el documento titulado “Retos y lineamientos para la orientación estratégica de la regionalización universitaria 2020 a 2030”; documento que tomamos como referencia para algunas de las ideas que vamos a desarrollar. A continuación, presentamos para el análisis y discusión algunos de los posibles escenarios futuros para el programa de regionalización. Estos escenarios no son necesariamente excluyentes entre ellos y su adopción deberá pasar por la validación respecto a su pertinencia y viabilidad financiera. 

Un primer escenario consiste en priorizar el uso intensivo de las plataformas digitales y de los llamados “Massive Online Open Courses” (MOOC) para muchos de los programas de pregrado y posgrado de la UdeA; lo que implica cambiar el esquema tradicional del aula de clase presencial y ofrecer programas completamente virtuales o modalidades híbridas, incentivando en ellas el autoaprendizaje y el aprendizaje invertido. El propósito debe ser ofrecer diversos tipos de programas a cualquier estudiante, sin importar su ubicación espacial o sus limitaciones de tiempo. La oferta deberá incluir desde programas profesionales, pasando por maestrías, especializaciones, diplomados, certificaciones, cursos cortos, etc. El éxito de este tipo de programas se basa en que sean nuestros mejores profesores los responsables de los contenidos y del diseño pedagógico y que estos puedan contar con asistentes que acompañen los foros de discusión y actividades anexas asignadas a los estudiantes que tomen los cursos. 

Este primer escenario cobra sentido revisando las cifras de disminución de la demanda a los programas de la UdeA, que contrastan con el crecimiento reportado en número de usuarios en plataformas digitales que ofrecen cursos, especializaciones y programas completos para diversas áreas. Como ejemplo tenemos el de Coursera que reporta un crecimiento vertiginoso, en el primer trimestre del año 2022 contaba con 107 millones de usuarios registrados y para el tercer trimestre del 2023 reporta 136 millones de usuarios. Platzi, otra plataforma de formación en línea creada por un colombiano, alcanzó 5 millones de estudiantes para el mismo año 2023. Según datos publicados por la Institución Universitaria Digital de Antioquia entre los semestres 2020-II y 2024-I pasaron de 1.382 a 10.474 estudiantes, un crecimiento del 757,89% para 24 programas académicos de pregrado y posgrado que ofrecen. 

Un segundo escenario, complementario del anterior, es especializar algunas sedes en áreas de conocimiento estrechamente relacionadas con las potencialidades y necesidades de la región donde se encuentren (retos educativos territoriales). Esto implica una planeación anticipada de la oferta académica con una visión como universidad del territorio, no por unidad académica, evitando al máximo duplicar programas entre sedes dada la disminución de la demanda de muchos de ellos; lo que además permite optimizar la inversión en laboratorios en aquellos programas que los requieren. Esta alternativa nos plantea un reto, mover paulatinamente de sedes varios de los programas que hoy se ofrecen en Medellín, con los respectivos recursos y planta de profesores. Estas sedes especializadas contarán entonces con una planta de profesores para desarrollar las tres labores misionales y serán una oportunidad para el desarrollo de actividades de I+D+i que se integren eficazmente con las necesidades de desarrollo en cada región. 

Solo a manera de ejemplo para este segundo escenario, podríamos centrar los esfuerzos en una Facultad de Ciencias Agrarias y del Mar en Urabá, dado su potencial de desarrollo, su vocación económica, los puertos en construcción y las problemáticas sociales más relevantes que se viven allí; igualmente, se pueden definir otras áreas de énfasis para Oriente, una zona en plena expansión demográfica, industrial y poblacional, especialmente en el altiplano, lo que implica también una demanda de vivienda; para el Suroeste es clave el fortalecimiento de las ruralidades, las protección ambiental y la competitividad del sector agroalimentario; sin dejar de lado a Medellín donde tenemos fortalezas en salud, las PYMES urgen de enfrentar la transformación digital de sus negocios, urge potenciar la capacidad de innovación de las empresas de la ciudad e impulsar la industria creativa, hoy en acelerado crecimiento. 

Un tercer escenario, especialmente útil en aquellas regiones en donde tenemos pocos estudiantes y menor desarrollo de las sedes existentes, es contar con sedes compartidas con las demás instituciones de educación superior (SENA, el Politécnico Jaime Isaza Cadavid, etc). Mediante un esfuerzo conjunto ofrecer a todos los bachilleres de estas zonas un primer semestre de formación que permita, según el desempeño y las vocaciones de los jóvenes, que deriven a programas técnicos, tecnológicos o los primeros semestres de programas universitarios para luego desplazarse a la sede que ofrezca el programa elegido. El trabajo interinstitucional además de permitir ahorro de costos en infraestructura, habilita la nivelación a estudiantes con problemas de formación y permite una mejor definición vocacional en los jóvenes. 

Nótese que tanto en el segundo como en el tercer escenario, los estudiantes pueden optar por inscribirse en programas presenciales de sedes ubicadas en lugares diferentes a su lugar de residencia; en estos casos, la opción es que su desplazamiento sea financiado mediante becas otorgadas, por ejemplo, por las alcaldías de sus ciudades de origen o por la gobernación, y que de esta manera puedan desarrollar sus estudios sin contratiempos. Una referencia base puede ser el Programa Especial de Admisión y Movilidad Académica de la Universidad Nacional (PEAMA) dirigido a bachilleres de las zonas de presencia nacional en frontera, que les permite ingresar a cualquiera de los programas de pregrado que ofrece la universidad en cualquiera de sus principales sedes, tomar unos primeros cursos en su lugar de origen y luego trasladarse a ellas para la terminación de sus estudios. Un tema que no se puede dejar de lado es el necesario acuerdo al que deberá llegarse con los gobiernos nacional, departamental y las municipalidades sobre las modalidades de financiación para el funcionamiento de las sedes que se mantengan en las regiones. 

En todos los escenarios propuestos -y en los demás que puedan surgir- la creación de nuevos programas o el cierre de programas existentes siempre debe contar con una rigurosa planeación académica y financiera, en donde las transformaciones en el entorno laboral y las nuevas problemáticas y retos que nos plantean los vertiginosos cambios que vive la sociedad y el planeta en el siglo XXI sean elementos de peso en las definiciones que se tomen. 

Las transformaciones propuestas nos plantean retos y sobre todo nos enfrentan a repensar la manera como venimos desarrollando las labores misionales; así como la pandemia fue una oportunidad para adquirir nuevos hábitos y entender que las cosas se pueden hacer de manera diferente, que esta crisis financiera sea espacio para que dejemos volar la imaginación y pensemos en cómo podemos hacer mejor las mejor las cosas para beneficio de todos. 

Mantener a la Universidad de Antioquia como el proyecto intelectual y cultural más importante del departamento dependerá de la capacidad que tengamos de entender el actual momento de transición y de cambio que enfrentamos y de las iniciativas que emprendamos para transformar y reorientar su rumbo. Navegamos un mar agitado en esta tercera década del siglo XXI, nuestra Alma Mater, un barco bicentenario, acorazada por su tradición y sus fortalezas, intenta resistir a los embates de las aguas por donde hoy transitamos; corremos el riesgo que, poco a poco, este barco en apariencia resistente, naufrague. A nosotros, pasajeros temporales de sus aulas, nos corresponde enfrentar la tormenta y no ser inferiores al reto que se nos presenta, garantizar que este barco de cultura y conocimiento navegue con norte claro y con rumbo cierto para que permanezca invicto en su fecundidad por muchos siglos más.

sábado, 19 de octubre de 2024

Los retos del programa de regionalización y la crisis financiera en la UdeA.

El Programa de Regionalización se institucionalizó en la UdeA en el año de 1995 y hoy tiene presencia en las ocho subregiones de Antioquia. Según Data UdeA, en este programa se han graduado desde sus inicios 16.173 personas y el 60,8% han sido mujeres. La universidad, en alianza con algunos actores o con recursos propios, ha logrado construir la infraestructura física para el desarrollo de las labores misionales, pero sin garantizar la base presupuestal nacional o departamental para su funcionamiento. El programa se ha sostenido principalmente con profesores de cátedra y ocasionales; hoy están vinculados 60 docentes ocasionales, principalmente en los campus de Carmen de Viboral, Caucasia, y Andes y en las tres sedes de Urabá. A raíz de la crisis financiera ha surgido la controversia respecto a su sostenibilidad financiera en el largo plazo.

Figura 1. Estudiantes matriculados por semestre - Medellín, regiones y programas virtuales. 2015-I al 2024-II. 
Fuente: Admisiones y Registro  UdeA

Para analizar la situación actual del Programa de Regionalización tomaremos datos a partir del 2015. La figura 1 evidencia una tendencia decreciente en matriculados en Medellín a partir del semestre 2018-II; entre 2015-I y 20024-II los matriculados han disminuido en 6.438, equivalentes al 21,4%. En las regiones el número de matriculados se incrementó en 1.117 entre los años 2015 y 2024, incremento equivalente al 19,38%. En el mismo periodo, los seis programas virtuales que se ofrecen han incrementado en 1.440 sus estudiantes.

Tabla 1. Detalle de matriculados por sede y promedio de estudiantes por programa 2024-II.
Fuente:  Admisiones y Registro  UdeA.

La tabla 1 detalla algunas cifras de la Figura 1. Para el semestre 2024-II, de los 6.880 estudiantes matriculados en las regiones el 63,42% se ubican en el Carmen de Viboral y en las tres sedes de Urabá (Turbo, Apartadó y Carepa); mientras que en Caucasia y Andes están el 20,29%. Como cifra relevante se tiene que el promedio de estudiantes por programa en estas 4 subregiones está por debajo de 60; este promedio se mantiene durante toda la ventana de observación 2015-2024. El resto de localidades cobijan el 16,29% de los matriculados y en ellas el promedio de estudiantes por programa está por debajo de 46.

Tabla 2. Estudiantes de pregrado y posgrado por curso semestre 2023-II
Fuente:  Informe de lineamientos para la recuperación financiera 2024  UdeA

*los 1.990 grupos de un estudiante coinciden con los 1991 estudiantes matriculados en maestría y doctorado  el mismo semestre.

La tabla 2, tomada del informe financiero de la Vicerrectoría Administrativa, evidencia el bajo número de estudiantes matriculados por curso para el semestre 2023-II en toda la UdeA. Solo el 9.54% de los cursos tienen más de 30 estudiantes, y el 77.16% de los cursos no superan los 20 estudiantes. ¿Cuáles pueden ser las posibles causas de esta situación? Consolidando cifras de la figura 1, el número de estudiantes matriculados en todas las modalidades disminuyó en un 10,53% entre 2015 y 2023. Al mismo tiempo y según Data UdeA, la oferta de programas de pregrado creció en un 21.28% entre el 2017-I y el 2023-II y en el caso de las maestrías y doctorados crecieron en un 20,62%. En el mismo periodo de tiempo, los profesores de carrera y ocasionales se incrementaron en un 5,02%. Es decir, a pesar de tener menos estudiantes matriculados fue necesario ofrecer más cursos para los nuevos programas abiertos en todas las sedes (Medellín y regiones) lo que implica más profesores de cátedra y menos estudiantes por curso.

                           Figura 2-a. Horas cátedra UdeA (en millones).                                                        Figura 2-b. Horas cátedra regionalización (en millones).
                                                  Fuente: Informe de lineamientos para la recuperación financiera 2024. Vicerrectoría administrativa UdeA.
En lo financiero, el gráfico 2-a muestra (en valores constantes a 2023) un crecimiento importante del valor de horas cátedra UdeA contratadas entre 2015 y 2016, un crecimiento leve de este rubro entre 2016 y 2021 y un crecimiento notorio entre 2022 y 2023. Entre 2015 y 2023 el valor de las horas cátedra contratadas - a valores constantes- se ha incrementado en un 66,31%; a pesar que, como se explicó antes, en esa misma ventana de tiempo disminuyó el número de estudiantes matriculados en un 10,53%.

El gráfico 2-b muestra los gastos en horas cátedra por fondos generales para el Programa de Regionalización. No se incluyen los viáticos y pasajes asociados a los docentes que viajan a las regiones. Excepto para el periodo de la pandemia, las horas cátedra han tenido un comportamiento creciente en regionalización, especialmente entre los años 2022 y 2023. En la ventana de análisis 2015-2023, los costos de las cátedras -a precios constantes- se han incrementado en un 68,08%, aunque los matriculados solo han incrementado un 19,38%.

Vale la pena anotar que como institución no tenemos un sistema de costeo exhaustivo para las actividades desarrolladas, lo que hace más difícil establecer cifras exactas para los costos del Programa de Regionalización. Aunque intentamos conseguirlos, no fue posible contar con las cifras de gastos en viáticos y pasajes, funcionamiento de las sedes, personal administrativo de regiones, etc; sin embargo, los datos disponibles contrastan la existencia de pocos estudiantes por programa en regionalización y gastos crecientes en horas cátedra como resultado de la estrategia de desarrollo asumida; lo que nos lleva a concluir que antes de pensar en nuevas sedes en más municipios de Antioquia o en nuevos programas, es necesario repensar la estrategia de crecimiento para lograr una mayor cobertura y especialmente para que sea sostenible financieramente en el tiempo.

El Programa de Regionalización ha sido objeto de varios estudios realizados con el apoyo del Instituto de Estudios Regionales. Es oportuno retomar muchos de los elementos planteados en estos estudios para diseñar una estrategia de largo plazo y tomar decisiones académicas institucionales, en lugar de acciones aisladas por unidad académica.

Un propósito central de la regionalización es contribuir a disminuir la inequidad entre las regiones y el centro; otra premisa fundamental es la pertinencia, lo que requiere de dirigir esfuerzos para multiplicar su impacto y pasar de las intervenciones aisladas a verdaderos proyectos educativos que se articulen con la visión de futuro construida en y desde cada territorio. Adicionalmente, es preciso entender que la presencia en los territorios debe ser una labor coordinada y conjunta entre el SENA, el Politécnico Jaime Isaza Cadavid, el Tecnológico de Antioquia, la Institución Universitaria Digital de Antioquia y la UdeA, que permita lograr mayor impacto y compartir esfuerzos y recursos.

En un próximo escrito vamos a proponer para la discusión varios posibles escenarios para el Programa de Regionalización; escenarios que con una mirada de futuro y enfrentando los retos de la educación en este siglo XXI, permitan optimizar el uso de los recursos de los que disponemos. El propósito debe ser contar con una planeación rigurosa en lo académico y en lo financiero para hacer viable al programa en el largo plazo.

Los programas de maestría y doctorado en la Universidad de Antioquia y los retos de país.

  Natalia Gaviria Gómez, Luis Alejandro Fletcher Bocanegra, John Freddy Duitama Muñoz, Profesores UdeA. La formación a nivel de posgrado...